10 junio 2021

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COLUMNA/ Desde Huatusco – Cortadora de café. Manuel Sedas Rincón

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ROBERTO GARCÍA JUSTO

CORTADORA DE CAFÉ


MANUEL SEDAS RINCÓN, nació en el año de 1904 en esta ciudad, dedicó toda su vida a defender a los pobres, por lo que, fue perseguido por los defensores de los potentados. Su lucha por los trabajadores del campo le dieron un sitio entre los líderes más importantes del país. En 1970 escribió la siguiente prosa en honor a las cortadoras de café y para recordarlo en estos momentos de fervor político, la transcribo tal y como él la concibió.

“Mujer, cortadora de café, año con año te abates cortando café, y lo haces con fe infinita de todos los días por volver con tu tanate, porque te satisface, aunque te tronche la cintura el cordel con que detienes el tenate, lo vas a llenar con ese trote a cada rato que llevas sin cesar. // Cortadora de café. Al alba se oye tu metlapil que haces rodar en el metate para preparar el itacate y corres al notar que llora el chilpallate, porque está orinado hasta el petate. Lo secas y lo envuelves con tu viejo huipil, lo aprietas entre tus brazos, te lo quisieras comer a pedazos porque es fiel retrato, tanto de él.

¡Oh el cafetal ¡ ¡ Luces tu verdor ¡ ¡ Que es tu esperanza, mujer ¡ ¡ Es tu ilusión ¡ Por eso lo amas con fervor, porque el verde de su follaje, y el colorido enrojecido de la cereza, forja tu inspiración que solo alcanza a formarte el pensamiento, con coraje. Por eso ríes y cantas, cantas y gritas y te agitas con sentimiento. // -¡Es hora de comer ¡ invita a tus compañeras, se sientan a merendar. Y cual ronda jadeante circular, llevan el taco frío a la boca y lo besan con sus labios de coral.

Todas charlan animosamente, porque es la hora del comentario de todo lo que le pasa a la gente y cual sagrado rosario pasional, se dan cuenta, los habitantes pasajeros del cafetal. // Luego prosiguen la faena, mientras tanto, su nene se ha dormido, apretado a tu rebozo que llevas a la espalda, y como cinta diagonal haz hecho una hamaca, entre mata y mata cantándole, meces a tu chilpayate que con sus llantos alborotó hasta las aves del cafetal.

Al llegar la tarde, te sientes contenta porque tu costal de cerezas se ha llenado, más el sábado al cobrar notas que las monedas no ajustan a tu afán. Mujer, cortadora de café, lloras y ríes, cantas y gritas y te agitas, sientes un no sé qué. Se te hace un nudo en la garganta, es porque anoche, lidiaste a tu borracho. Corres a ver a tu chamaco, lo tomas, lo besas y lo aprisionas sobre tu pecho.

Lo miras y te ríes con embeleso, para ti una ilusión, como tu prieto, que te ha robado el corazón, se te oye decir: -¡Si, es como él ¡ a ti ¡te sabe a miel ¡ Por eso lo quieres tanto. Mujer, cortadora de café, te admiro porque tienes fe al desprender con tus manos uno a uno los enrojecidos granos del apreciado café, que el patrón nunca ve tu sacrificio constante, que para ti es resignación y broma, mientras el dueño de la finca, saborea su coñac y dice: ¡salud ¡

¡Mujer, cortadora de café, por eso te admiro, porque levantas la cosecha que, sin exhalar ninguna queja, porque del giro de la venta del café, nada te deja, ni te alejas de Huatusco. Como el patrón que en avión se va a Europa, y tú ni en camión de segunda sales de excursión. ¡La justicia busco, mujer fecunda como tú ¡como abundan ¡tú levantas todos los días la copa, no de whisky ni de ginebra, sino la que forman tus brazos abajo de las matas, y en las tardes, cuando cargas los costales llenos de café.

Eres una heroína cándida, cortando café, quién en ti se ve, que ríes y cantas o lloras contenta, no sabe que sigues cortando y esperando, que en tanto ¡un mundo nuevo está por venir, ten fe, porque hasta entonces podrá saborear la libertad de probar la humilde taza del producto del café¡”